Características generales de los seres vivos
El primer tema de este curso
estudia qué son los seres vivos, y cómo se distinguen de los objetos que no
están vivos, a los que llamamos materia inerte. Es una parte de la Biología que
ya has estudiado en cursos anteriores, pero que ahora vamos a completar.
En nuestro planeta vive una gran
cantidad de seres vivos, se calcula que más de cinco millones de especies
distintas. Estos organismos son bastante diferentes entre sí, hasta el punto de
que los agrupamos en cinco grandes grupos que llamamos reinos: Moneras,
Protistas (o Protoctistas), Hongos, Plantas y Animales.
Sin embargo, a pesar de estas
grandes diferencias, todos los organismos tienen características comunes, que
nos permiten considerarlos a todos dentro de la categoría de los seres vivos.
En cursos anteriores estudiaste
algunas de esas características generales. Primero, aprendiste que a todos los
organismos les ocurren las mismas cosas: nacen, crecen y mueren. Después
definiste a los organismos porque son capaces de realizar algunos procesos que
llamamos funciones vitales: nutrición, relación y reproducción. Por
último, el curso pasado supiste que todos los seres vivos estamos formados por células,
tenemos la misma estructura.
En este curso, por último,
aprenderás una última característica común de todos los organismos: todos
estamos formados por los mismos tipos de sustancias químicas, es decir, tenemos
la misma composición.
COMPOSICIÓN Y ESTRUCTURA
COMPOSICIÓN Y ESTRUCTURA
Usamos los términos composición y estructura para explicar de qué está formado
un cuerpo o, en este caso, un ser vivo. Sin embargo las dos palabras
son bastante diferentes. La composición se refiere a los materiales de los que
está hecho el cuerpo de que se trate, mientras que la estructura nos habla de
las piezas que lo forman. La foto de la derecha puede servirte de ejemplo: la
silla y la mesa están hechas de los mismos materiales: plástico, metal,
madera... Sin embargo, las piezas que las forman son diferentes, lo que hacen
que tengan funciones distintas. La función de un objeto, lo que es capaz
de hacer o su utilidad, depende de su estructura. En los seres vivos,
cuando hablamos de composición nos referimos a las sustancias químicas que nos
forman, mientras que la estructura habla de las piezas. La pieza más pequeña,
común a todos los seres vivos, es la célula. Por eso decimos que la célula
es la unidad de estructura de los seres vivos.
En los seres vivos podemos
encontrar dos tipos diferentes de sustancias químicas: la materia
inorgánica, formada por moléculas de pequeño tamaño, y que también se encuentra
en los seres inanimados, y lamateria orgánica, cuyos tipos de moléculas suelen
ser de tamaño mayor, más complejas, y que solo aparece en los seres vivos, en
sus productos o en sus restos.
Los tipos de materia inorgánica que forman parte de los organismos son el agua, que es la sustancia más abundante en los organismos (en nuestro cuerpo representa aproximadamente un 70% de todo nuestro peso), y las sales minerales. Ejemplos claros de la presencia de sales minerales en los seres vivos son el esqueleto o las conchas que protegen a muchos organismos, como los moluscos, pero la verdad es que las sales también están dentro de nuestras células, disueltas en el agua que las forma, o en nuestro sistema circulatorio. En cuanto a la materia orgánica, los seres vivos estamos formados por cuatro tipos diferentes de sustancias: glúcidos (azúcares o hidratos de carbono), lípidos (aceites y grasas), proteínas y ácidos nucleicos. Una característica de las sustancias orgánicas es que muchas veces están hechas de piezas más pequeñas. Eso pasa, por ejemplo, con los glúcidos, las proteínas, que están hechas de moléculas pequeñas llamadas aminoácidos o los ácidos nucleicos, formados por piezas llamadas nucleótidos.
Los tipos de materia inorgánica que forman parte de los organismos son el agua, que es la sustancia más abundante en los organismos (en nuestro cuerpo representa aproximadamente un 70% de todo nuestro peso), y las sales minerales. Ejemplos claros de la presencia de sales minerales en los seres vivos son el esqueleto o las conchas que protegen a muchos organismos, como los moluscos, pero la verdad es que las sales también están dentro de nuestras células, disueltas en el agua que las forma, o en nuestro sistema circulatorio. En cuanto a la materia orgánica, los seres vivos estamos formados por cuatro tipos diferentes de sustancias: glúcidos (azúcares o hidratos de carbono), lípidos (aceites y grasas), proteínas y ácidos nucleicos. Una característica de las sustancias orgánicas es que muchas veces están hechas de piezas más pequeñas. Eso pasa, por ejemplo, con los glúcidos, las proteínas, que están hechas de moléculas pequeñas llamadas aminoácidos o los ácidos nucleicos, formados por piezas llamadas nucleótidos.
Quizás eches de menos las vitaminas. No
se deben incluir en esta clasificación, porque las vitaminas no son, en
realidad, un tipo de compuesto químico; hay algunas vitaminas de la familia de
los lípidos, otras relacionadas con los aminoácidos y otras que son
nucleótidos. Las agrupamos todas porque tienen una característica común:
nosotros no somos capaces de producirlas, sino que tenemos que consumirlas
entre los alimentos.
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